Envidio, pero no envidio a los que sueñan.

Ufff cuanto tiempo sin escribir un post en este blog, pero aquí estoy de nuevo.

Tengo tantas inquietudes, tan irrelevantes algunas que el único lugar donde puedo expresarlas es aquí, en un blog donde nadie o muchas personas pueden verlas y con un poco de suerte hasta llegar a comentar acerca de ellas.

Al tener una vida normal (aún), el momento del sueño es el momento ideal para dejar que mi inconsciente se mande un viaje a los lugares más surrealistas que pueda encontrar y entregarme un momento agradable, ya sea de revelación o abstracción máxima, una epifanía de ser posible, que me mostrara un camino que no he descubierto o alguna decisión que no he tomado que haga que mi vida, o mi expectativa de vida fuera ideal (no digo que no me gusta mi vida, pero siempre se puede mejorar).

Lamentablemente el número de sueños que he logrado generar es un rotundo 0 (cero). Bueno tal vez no hay que ser tan categórico ya que dicen que uno está constantemente soñando. El problema es que probablemente mi consciente está constantemente distraído, porque en él no queda ningún registro de esos dichosos sueños.

Afortunadamente y de vez en cuando uno que otro sueño si queda ahí para ser recordado. Bueno tal vez me apuré demasiado en decir “afortunadamente”, porque si bien algún sueño si queda en mi memoria consciente, este es un sueño completamente IRRELEVANTE. Si irrelevante por que lamentablemente, si me queda un sueño, generalmente es algo que no entiendo o que no me revela absolutamente nada y que lo único que hace es que cuando despierto quede con una sensación de desilusión por haber desaprovechado la ocasión para haber tenido un sueño a la altura de mis expectativas.

Bueno tal vez no sea tan frustrante después de todo teniendo en cuenta que no soy un estudioso de los sueños. Tal vez si he recibido un mensaje importante que no he sabido comprender. O también como no haber disfrutado de algún sueño erótico que haya hecho el descanso más agradable. La verdad es que no todo es tan malo después de todo, y depende de mí saber disfrutar lo que recibo, y no lamentar lo que no.

Advertisement

Acerca de esta Entrada